Historias de Gramola: Summertime Sadness (por Miriam Alonso)

Hoy es una de esas noches frías. Los pantalones son más cortos que nunca, y ya no anudo mi jersey a rayas azul y blanco en la cintura; lo llevo puesto, me rodeo las piernas con los brazos.

Sentada en el espigón, miro el mar. Lo he visto cientos de veces, he estado aquí mismo antes, y nunca me fijé en lo furiosas que chocan las olas contra las piedras. Son solo sombras, no hay luna, pero puedo sentirlas cada vez más altas, como una garra escalando desde lo profundo, intentando atrapar elementos de la orilla. No hay brisa, hay viento, latigazos impactando en mis mejillas, mechones de pelo entrándome en la boca.

Un recuerdo me invita a volver al espigón estas noches, con el cuello palpitante, fotos en mi bolsillo y la lengua empujando el paladar. Me levanto. Hay demasiada sal aquí para que llorar tenga sentido, demasiada soledad para que sin hacerlo me dejen de temblar las manos, al final de una cruz.

«Bésame fuerte antes de que te vayas…»

Sonrío. Hacía calor entonces, nos tomamos de la mano. Llevaba puestos los zapatos rojos de tacón. Ahora no tengo zapatos y tiemblo con cada ola que me alcanza.

«No seas tonta, amor, no pasa nada. Solo tienes tristeza de verano».

Sonríes y me besas, aunque en cada recuerdo vuelves a morir. Pronto te rodean las llamas y tu cuerpo se deshace en aquel terrible incendio.

*

Creo que estoy aquí porque siempre te echaré de menos, tanto como extraño esas noches juntos. Creo que dejaré que la garra de mar se me trague, y quizá, cuando nos reencontremos, pueda ayudarte a dejar de arder.

 

PD: Imagen de portada extraída de: http://ladulcevita.deviantart.com/art/Summertime-Sadness-324491777

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