Lo mejor del 2016 por Deni Olmedo (Parte 1)

Jean-Michel Jarre – Electronica 2. The Heart of Noise (Mayo 2016)

Reconozco que Jean-Michel Jarre es una de mis debilidades. Fue de lo primero que tengo conciencia de escuchar en la radio (Oxygene, cuando tenía poco más de 5 años) y me puse tan pesado que mis padres me regalaron una cassette pirata que compraron en el rastro de Tetuán. El resto, como se suele decir, es historia. En cuanto tuve edad (y ahorros) me empecé a comprar cassettes y cds según se publicaban. Así que un nuevo disco del astro francés siempre es una ocasión especial para mí. No esperaba gran cosa después de la pequeña decepción que supuso Electronica 1, del que esperaba mucho más así que Electronica 2 me sorprendió, y gratamente. El señor Jarre ha vuelto a demostrar que es muy capaz de componer temas que te agarran de la solapa (Exit, Brick England, Here f    or You, The Heart of Noise…). Con una nómina de colaboradores que mejora (si eso era ya posible) Electronica 1. Así, están presentes artistas de la talla de Pet Shop Boys, Primal Scream, Gary Numan, Hans Zimmer The Orb, Yello, Jeff Mills, Cyndi Lauper o Julia Holter. Y con un directo de los que te dejan con la boca abierta, como el que desplegó en el Sonar de este verano pasado.

Lo Mejor: Exit (feat. Edward Snowden) ¡Qué descarga de energía!

Lo Peor: la nómina de colaboradores que se ha dejado por el camino (Underworld, Orbital, Alan Wilder…)

Calificación: 8

Vangelis – Rosetta (septiembre 2016)

Otra de mis pequeñas debilidades (aunque en este caso, he de reconocer que me he “despegado” un poco) es Evangelos Odysseas Papathanassiou (Vangelis, para los amigos). Ejemplo de artista hecho a sí mismo (en alguna ocasión ha reconocido no saber solfeo) también fue de los primeros que escuché. Y es que, ¿quién no recuerda el inicio de “Informe Semanal” (Blade Runner, End Titles) o los informativos de la Cadena Ser (Pulstar)?  Le creía retirado —no olvidemos que Vangelis nació en 1943, con lo que tiene ya 73 años)— pero no: este año ha publicado Rosetta. Un trabajo conceptual basado en la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA) que, si no sabéis lo que es, consistió en un satélite que orbitó un cometa (el Churyumov–Gerasimenko) con un más difícil todavía: hacer aterrizar un pequeño módulo, llamado Philae, en dicho cometa. La misión finalizó con el aterrizaje en el cometa de la propia Rosseta, el 30 de septiembre. Así que Vangelis se lanzó a escribir un tema en honor del equipo de la ESA y, como se dice vulgarmente, se lio la manta a la cabeza y creó un álbum entero. 13 temas que comprenden desde el lanzamiento al propio final de la misión que hemos descrito. 13 temas para escuchar con los auriculares puestos, aislado del mundanal ruido, desde el principio al final, con las luces bajas. Si hubiera que destacar un tema por encima de los demás, una canción que pudiéramos considerar el punto álgido de este álbum, quizá ese fuera Perihelion.

Lo Mejor: Es Vangelis, ¿qué más se puede pedir?

Lo Peor: Puestos a sacar un pero, hilando muy fino, la ausencia de un tema que sea el “hit” del álbum, ese Chariots of Fire que te levante del asiento.

Calificación: 9

Diorama – Zero Soldier Army (septiembre 2016)

Nos ponemos serios: quizá estemos ante el disco del año, y eso son palabras mayores. Torben Wendt, Felix Marc y compañía (no es por hacer de menos a Marquess y a Zura Nakamura, pero Torben y Felix son tan brillantes que eclipsan a sus compañeros) han tardado tres años y medio en parir esta criatura, en la que se pueden encontrar todas las señas de identidad que han ido aglutinando el grupo alemán desde sus inicios, allá por el año 1999: una electrónica progresiva, suave y melancólica, que sabe ser contundente cuando la ocasión lo requiere. Letras que son capaces de hacerte pensar… o no hacerlo y transportarte directamente a la pista de baile y hacer que te muevas sin remedio. Un trabajo que, creo, gusta por igual a fans que gusten de unos temas más suaves y melancólicos (ay, la voz del señor Wendt es una de mis preferidas) o, por el contrario, de los que gustan cuando Diorama se vuelve potente. Para todos ellos, un tema: ZSA. 5 minutos y 47 segundos de pura lujuria musical. Producido hasta el más mínimo detalle, han vuelto a crear un trabajo único y, a la vez, muy diverso en el que se nota que se han reencontrado a sí mismos y se han dado cuenta de lo divertido y lo que se puede disfrutar el proceso de creación de un nuevo trabajo.

Lo mejor: Todo. La portada, el libreto, la música. Todo.

Lo peor: ¿A qué espera el gran público a descubrirlos? ¿Por qué musicuchos de medio pelo llenan estadios y no Diorama?

Calificación: 10

 DeVision – 13 (2016)

La última vez que les vi en directo, fue hace tres o cuatro años que nos visitaron en el último Dark Christmas Festival del que fueron cabezas de cartel (no termino de recordar muy bien la fecha, me hago definitivamente mayor…). A mitad del concierto, miré a Leo (mi inseparable compañero de fatigas musicales) y él me devolvió la mirada. El resultado fue que nos fuimos cuando, creo, no habían llegado ni a mitad de concierto. Sí, tienen un buen directo. Pero ya se hacían tan repetitivos, que no pude (pudimos) más. Popgefahr y Rockets+Swords me habían resultado tan predecibles, sonaban a algo tan conocido por lo repetitivo, que había dejado de esperar con ganas un disco nuevo de De/Vision. Algo que el resto de fans había decidido no hacer, ya que este álbum se financió a travez de micro mecenazgo, obteniendo el 278% de la cantidad que se habían propuesto alcanzar. 13, que así se llama su última criatura (y que hace referencia a que es el decimotercer larga duración de su carrera) me llamó inmediatamente la atención desde que publicaron pequeños trozos de sus nuevos temas. 13 puede, perfectamente, ser el mejor álbum que hayan publicado Steffen Keth y Thomas Adam. Y, quizá esté ahí la clave, está producido de una manera más que brillante por Ken Porter (después de 12 años siendo producidos por Schumann & Bach). Es un catálogo de cómo ha de ser el disco de synthpop perfecto: letras profundas y, sin embargo, pegadizas combinadas con unos arreglos musicales muy trabajados.

Lo mejor: Haber despedido a Schumann & Bach

Lo peor: Hilando fino, quizá que no haya un tema que sobresalga por encima de los demás

Calificación: 9

Apoptygma Berzerk – Exit Popularity Contest (2016)

Siete años de silencio (sólo rotos por la publicación de un trabajo en directo: Imagine there’s no Lennon) nos hacía preguntar qué era lo que podría estar tramando el señor Stephan Groth para tardar tanto en sacar a la venta nuevo material. Los que hemos seguido desde sus inicios la carrera de Apoptygma Berzerk no nos esperábamos nada “bueno”. Entiéndase este “bueno” como que no esperábamos una vuelta de Stephan al redil electrónico, ese que abandonó en 2002 con la publicación de Harmonizer, para lanzarse a intentar ser un grupo indie-electrónico en los dos últimos álbums (You and me against the world y Rocket Science). Pero hete aquí que el silencio del señor Groth fue por una especie de “crisis existencial” con respecto a la música que hacía, así que decidió una especie de vuelta a los orígenes, a lo que realmente le había hecho amar la música electrónica. A Kraftwertk y Jean-Michel Jarre. A la música electrónica pura y dura, instrumental, sin apenas voces. Así desde 2014 ha ido publicando un EP al año: Stop feeding the beast (2014), Videodrome (2015) y Xenogenesis (2016), publicados únicamente en vinilo y en ediciones estrictamente limitadas. Y decidió juntar estos tres EPs en Exit Popularity Contest. Dentro de este trabajo en formato CD se encontrarán ni más ni menos que estos tres últimos trabajos, dándoles una coherencia en cuanto al orden de escucha. Un trabajo distinto del señor Groth, que merece la pena ser escuchado.

Lo mejor: La vuelta al redil “electrónico” del Sr. Groth

Lo peor: Necesitas varias escuchas para pillarle el tono, aunque… ¿esto es un defecto?

Calificación: 7,5

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