Lo mejor del 2016 por Deni Olmedo (Parte 2)

Moby & The Void Pacific Choir – These Systems are Failing (octubre 2016)

Hace mucho tiempo que Richard Melville Hall es un más que reconocido activista que lucha por el derecho de los animales. Y vegano estricto. Desde sus primeros trabajos Everything is Wrong y Animal Rights hizo una feroz crítica del estilo de vida capitalista instalado en un hardcore punk, muy distinto del electro suave y en ocasiones atmosférico al que nos acostumbró con Play, Eighteen, Hotel… con alguna incursión en la música disco en Last Night (todo un homenaje al house y al funky de la década de los noventa), para volver a ritmos lentos con Destroyed e Innocents. Así que ha sido una total sorpresa cuando creó un nuevo proyecto, al que bautizó como Moby & The Void Pacific Choir que le ha servido de vehículo para dar un giro de 180 grados a su música y volver al punk y a las guitarras sin dejar de lado la electrónica, que se presenta más contundente con su último trabajo: These systems are falling. Un Moby agresivo que denuncia en lo que se está convirtiendo la ciudad, a lo largo de doce temas y casi una hora de música con mayúsculas. Y es que puedes escuchar cualquiera de los temas del tracklist y no podrás resistir sin moverte o bailar con unas letras que, seguro, harán pensar a más de uno.

Lo Mejor: El Moby capaz de hacer temas rápidos y agresivos.

Lo Peor: Que se acaba muy rápido. Aunque, ahora que lo pienso, eso no es un defecto.

Calificación: 9

Leaether Strip – Aespectator (noviembre 2016)

Hace años (andaba yo por la universidad) un compañero me pasó una casete grabada con temas de dos grupos que no conocía (en realidad, sí los conocía, porque los escuchaba en la discoteca donde solía ir los fines de semana, pero no sabía quiénes eran). La cara A eran temas de Front Line Assembly y la B, canciones de Leaether Strip. A partir de ahí, he sido un coleccionista voraz de ambos grupos. Claus Larsen reconoce sus referentes musicales en gente como Depeche Mode (de los que ha versionado no pocos temas), Jean-Michel Jarre, etc. Una vez unidas estas influencias a un talento musical innato y a una facilidad más que envidiable para escribir canciones (y no escribir de cualquier manera, sino ESCRIBIR, con mayúsculas) nos lleva a una carrera musical que está cercana a los 30 años (Japanese Bodies es de 1989) y que lleva visos de durar muchos años más (¡ojalá!). Después de un par de años publicando en formato digital versiones de sus grupos favoritos (Depeche Mode, Eurythmics, Simple Minds, etc) por fin en noviembre ha publicado nuevo LP, titulado Spaectator. Claus demuestra que no sólo no ha perdido nada de su agresividad ni de su calidad, sino que la ha atemperado y, como quien sabe que domina los secretos de su oficio, nos muestra lo eficaz que es componiendo y produciendo temas con letras que te harán pensar y música que hará que te muevas inevitablemente.

Lo Mejor: El Claus Larsen de siempre. Calidad en estado puro.

Lo Peor: Que se acaba muy rápido. En este caso, echo de menos un tracklist un poco más largo.

Calificación: 9

Covenant – The Blinding Dark (noviembre 2016)

Después de publicar en agosto un más que interesante anticipo, en formato de maxisingle, titulado Sound Mirrors con una letra en la que, creo que por primera vez en la historia de los suecos, hablaba de la situación política (del miedo a lo desconocido y el miedo de no saber qué te va a pasar, en clara alusión a los refugiados de las actuales guerras) tomando como excusa los “Sound mirrors” (antepasados de los actuales radares, que captaban sonidos de los motores de los bombarderos y los amplificaban), en noviembre llegaba a las tiendas The Blinding Dark, con un doble cambio con respecto a anteriores trabajos: musicalmente es menos pop, es mucho más cercano a Sequencer o a algunos temas de Europa que a Leaving Babylon (su anterior larga duración). Pero aunque la electrónica sea menos “limpia” que en anteriores trabajos, es de una calidad superlativa. En cuanto a las letras, son oscuras. Tan oscuras que a veces quedas cegado por ellas (The blinding dark). Han levantado la vista y han puesto la diana en la situación política y religiosa de su país y, por extensión, en el mundo. Un trabajo que no entra fácil la primera vez que lo escuchas, pero tiene ese punto hipnótico y atractivo que hace que lo vuelvas a escuchar, y descubras cosas que no has apreciado antes, y así cada vez que lo escuchas de nuevo. Un trabajo que, en palabras de Joakim Montelius, te da “la bienvenida al vacío”.

Lo Mejor: Joakim Montelius. Eskil Simonsson. Daniel Myer.

Lo Peor: Hilando muy, muy fino, un tema que sobresalga sobre los demás. El hit del álbum.

Calificación: 9,5

Pride and Fall – Red for the Dead – Black for the Mourning (agosto de 2016)

Hubo una época en que esperaba con auténtica ansiedad (reconozco que casi enfermiza) un nuevo disco de VNV Nation. Ahora, en realidad desde hace unos pocos años, esta ansiedad por la aparición de nueva música recae en los noruegos Pride and Fall. Y si me pongo a criticar un trabajo suyo sé que me va a costar mucho ser objetivo. La culpa, por supuesto, es suya. Por conseguir sintonizar de una manera milimétrica en mis esquemas de lo que tiene que ser la música electrónica, y por conseguir que las letras de sus canciones se me queden y me las aprenda de memoria con unas pocas escuchas (algo que sólo Depeche Mode primero y los primeros VNV han conseguido). Dicho esto, Red for the Dead – Black for the Mourning (que hace referencia a la tradición china para los entierros: el color negro te protege de los espíritus, pero si vistes de rojo a una persona que ha muerto, le condenas a que no descanse en su tumba) es un paso más en el camino que emprendieron hace 13 años cuando publicaron Nephesh: conseguir un sonido propio, potente, que les distinga de las demás bandas. Y es que muy pocas bandas han conseguido lo que los noruegos: sonar potentes con unas letras que son pura tristeza (sin caer en estereotipos). Y han conseguido, sin lugar a dudas, el mejor álbum de su carrera.

Lo Mejor: El balance que han conseguido entre música y calidad de letras.

Lo Peor: Que no terminen de desprenderse de la etiqueta de “grupo futurepop”.

Calificación: 10

In Strict Confidence – The Hardest Heart (noviembre 2016)

Hace poco leía una entrevista a Dennis Ostermann en que reconocía que una de las cosas que intentaban mejorar era el tiempo que necesitaban entre la publicación de dos trabajos. Cuatro años han tardado en publicar The Hardest Heart, Aunque la espera, todo hay que decirlo, ha valido mucho la pena. Primero fue la publicación de Somebody Else’s Dream en primavera y de Everything Must Change en agosto. Dos temas de un corte totalmente distinto: donde el primero es electrodark decadente, el segundo es EBM. Un aviso de los que nos íbamos a encontrar dentro de The Hardest Heart. Delicias de electrodark como Everything Must Change, Time o Letzer Wille o temas que bordean una EBM sin ningún tipo de pudor, como Everything must change y Destroy something beautiful (para mí los dos hits de este álbum) o Doublefaced. Y es que, aunque realmente The Hardest heart no supone una novedad rompedora en la carrera de Ostermann, De Lianin y compañía, realmente, con la calidad que disco tras disco demuestran… ¿quién necesita que se pongan a innovar? Yo, particularmente, mientras sigan publicando discos como Utopia, La Parade Monstrueuse, Love Kills!, Holly o este The Hardest Heart, que es desde ya un clásico en la discografía de los alemanes, no necesito nada más. Ni, desde luego, nada menos. El disco del año, con permiso de sus compatriotas Diorama.

Lo Mejor: La voz de Ostermann y la de De Lianin. Fuego y hielo.

Lo Peor: Puestos a ser muy puntillosos, que el tema que abre el disco no sea más potente, como en otras ocasiones.

Calificación: 9,5

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